¡¡¡¡¡BRAVOOOOOOO!!!!!!
Es lo que gritamos y coreamos los que nacimos del otro lado del Atlántico, ante aquellas actitudes que son muy
dignas y que merecen un gran respeto... Una vez más has demostrado, tanto a admiradores, discípulos, colaboradores, así como también
a tus detractores, que en España aún hay personas, sobre todo periodistas, con DIGNIDAD, VALOR, RESPETO A SI MISMO, COHERENCIA y CONSTANCIA...
Y
este comentario, firmado con mi nombre y apellido, es para expresar el sentir de muchas de las personas que hoy en la redacción del
diario La Razón, que con tanto esfuerzo y dedicación hemos trabajado desde su fundación en 1998, están en permanente zozobra e incertidumbre
por no saber lo qué pasará. Desde que comenzó el arduo trabajo de preparación para la salida del diario, haciendo números ceros días
y semanas, muchos y muchas han sido las presiones que se han vivido en el diario, sin embargo digamos que el impulso loco de los soñadores,
de los iluminados, de los tal vez extravagantes que no temen ponerse el mundo por montera a la hora de perseguir sus ideales, es decir
de Luis María, hizo posible que un 5 de noviembre de 1998 estuviera en la calle el primer ejemplar de La Razón.
Ahora, siete años después,
Anson cambió la rutina del medio que creó. Su empeño no se detiene porque ha demostrado que no le teme a las risas ni a sus
detractores. En la redacción una parte de los redactores siguen sentados, sin hacer casi comentarios, no vaya a ser que alguien elabore
otro informe, encargado por la dirección, para conocer los comentarios acerca de lo que está ocurriendo, como ya ocurrió el pasado
año con un informe elaborado por el periodista Emiliano Cascos.
Es lógico que cada quien quiera cuidar su puesto de trabajo, sabiendo
cómo está el mundillo de la profesión, pero la desconfianza está ahí, cada vez más latente, y los chaqueteros aún más. Lo bueno
de todo esto es que en circunstancias tan difíciles se muestra el verdadero rostro de los oportunistas, algunos y algunas que mucho
tendrían que agradecer a Luis María estar en La Razón.
No deseo que mis compañeros tengan que salir por la puerta como ocurrió conmigo
el pasado 2 de febrero alrededor de las ocho de la noche. Ojalá y La Razón no se hunda, avance pero por lo que dicen muchas "gargantas
profundas" puede que el barco no navegue por aguas tranquilas y ojalá y mis queridos compañeros no se vean haciendo la cola en el
INEM para tener su derecho a paro...
Soy de las que considero que censura quien piensa en chiquitico, quien teme que en un ambiente
de libertades, que su ignorancia e incompetencia queden expuestas, que la gente se dé cuenta de cuán pequeñitos son ante un proyecto
que tenía su público, gústele a quien le guste, y que las ventas estaban subiendo. Pero esto ya forma parte del pasado. La realidad
de hoy es muy diferente: incertidumbre, desconfianza, bajas por depresión, demandas presentadas, en fin... Ese diario, el cual unos
cuantos vimos nacer, no sabemos hoy a dónde irá a parar.
Y escribo para reclamar los derechos que cada día nos son escamoteados. Y
escribo sin contemplaciones y aceptando la rutina del teclado, porque "... los textos no se hacen como los niños, si no como las pirámides,
añadiendo grandes bloques, uno sobre otro, a fuerza de riñones, tiempo y sudor", como dijo el gran Flaubert.
Al escribir muestro la
huella digital de mi alma, aún a riesgo de quedar tan a la luz pública, que me convierta en un objetivo. Escribo porque nadie puede
impedirme escribir. Para ello tendrían que fracturarme los dedos, y las neuronas. La vulgaridad, el desprecio y la amenaza es el pan
nuestro de cada día. Si supieran cuán poco efecto tienen sobre mí, no malgastarían su tiempo. Y tampoco faltarán los que me exijan
eso que llaman "objetividad".
Pero qué mayor objetividad que la DIGNIDAD, VALOR, RESPETO A SI MISMO, COHERENCIA y CONSTANCIA demostrada
por Luis María Anson, que le pese a quien le pese, seguirá siendo el presidente fundador La Razón, aunque haya sido desplazado
por los juegos del dinero y por elecciones ganas o perdidas.
Y de Marguerite Duras aprendí hace mucho tiempo que hay que escribir
pese a todo, pese a la angustia, pese a la incertidumbre, incluso pese a la desesperación. En síntesis, escribo para no perder la
razón, desde un país donde hasta el más cuerdo puede sufrir una o más crisis de ansiedad por la presión y la incertidumbre que estamos
viviendo.
¡¡¡¡¡Mucha suerte para todos mis compañeros!!!!! Y mucha salud mental y física.
APLAUSOS Y MÁS APLAUSOS PARA DON LUIS MARIA
ANSON, MAESTRO DE PERIODISTAS.